Violencia, economías ilícitas y formación del Estado: límites para la democracia en Centroamérica
El pasado 5 de diciembre, en el marco del proyecto de análisis sobre la crisis democrática en Centroamérica, se llevó a cabo el séptimo seminario web organizado por la Red Iniciativa Centroamérica (RED ICA).
En el mismo, Jenny Pearce, profesora de la London School of Economics, destacó la necesidad de comprender las dinámicas históricas que han impulsado el crecimiento de las economías ilícitas en Centroamérica y su vínculo con la crisis democrática que vive la región. La académica señaló que el narcotráfico está estrechamente vinculado con el intervencionismo estadounidense en la región durante la Guerra Fría, que favoreció el ascenso de élites que utilizan la violencia para preservar sus privilegios. Según Pearce, este fenómeno no puede ser explicado únicamente por la pobreza, sino que es el resultado de profundas desigualdades estructurales.
Desigualdad y acumulación de riqueza
La ponente explicó que las economías ilícitas en la región no solo reflejan la desigualdad, sino que funcionan como mecanismos para la acumulación de riqueza. En este contexto, señaló, citando informes internacionales, que el 10% más rico de Centroamérica concentra más del 60% de los activos nacionales, lo que perpetúa las desigualdades y alimenta la desconfianza en las instituciones democráticas. La concentración de poder económico entre pocos ha sido un factor central en la dificultad de fortalecer las democracias en la región.
Pearce también abordó cómo las economías ilícitas interactúan de manera compleja con la formación del Estado en países como Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua. En estos casos, las élites económicas y las redes criminales han penetrado tanto el aparato estatal como la sociedad, moldeando políticas públicas que favorecen sus intereses. Esta «interacción iterativa» ha dificultado la creación de un Estado democrático capaz de ofrecer servicios públicos esenciales como la seguridad y la justicia.
José Salguero, investigador doctoral de la Universidad de Marburgo, subrayó cómo las economías ilícitas en El Salvador reflejan profundas desigualdades. Afirmó que, aunque el gran empresariado parece evitar vínculos directos con estas economías, sí se beneficia de un sistema tolerante con la evasión fiscal y de un marco de desarrollo que prioriza la seguridad jurídica para inversionistas por encima de los derechos humanos. Salguero trazó paralelismos históricos con los procesos de despojo y violencia que marcaron el auge del agroexportador en el siglo XIX.
Desigualdad y oligarquías: modelos de construcción Estatal en Centroamérica
Aaron Schneider, profesor de la Universidad de Denver, presentó un análisis crítico sobre cómo las dinámicas de violencia y las economías ilícitas han contribuido a la construcción de Estados débiles y fragmentados en Centroamérica. Schneider recurrió a la teoría de Charles Tilly, que sostiene que la violencia en Europa ayudó a consolidar Estados fuertes, pero en Centroamérica ha tenido el efecto contrario, favoreciendo estructuras oligárquicas y privadas sobre el bienestar colectivo.
El académico argumentó que las élites centroamericanas, al capturar recursos públicos y aprovechar las economías ilícitas, han utilizado la violencia tanto directa como indirecta para mantener su poder. Este modelo rentista ha obstaculizado la creación de un Estado capaz de proveer bienes públicos esenciales como la educación, la justicia y la seguridad, generando una creciente desconfianza en las instituciones democráticas.
Pese al panorama desolador, Schneider ofreció un mensaje de esperanza al señalar que las movilizaciones sociales están desafiando las estructuras de poder tradicionales. Movimientos indígenas, feministas y ambientales están surgiendo en la región, proponiendo formas alternativas de construir estados y economías más inclusivos y sostenibles. Según Schneider, el cambio en la región debe surgir desde las bases, con un enfoque en las demandas populares y la integración de comunidades marginadas.
Infiltración criminal en los Estados: redes criminales y capital social, político y económico
Steven Dudley, cofundador y codirector de InSight Crime, expuso cómo las redes criminales en Centroamérica operan utilizando tres tipos de capital: social, político y económico. El capital social les permite ganar legitimidad en las comunidades, el capital político les otorga poder dentro de las instituciones del Estado, y el capital económico sustenta sus actividades ilícitas. Este modelo ha permitido a las organizaciones criminales infiltrarse en el aparato estatal y socavar las instituciones democráticas.
Dudley presentó una clasificación de las redes criminales en cinco modelos: los «individuos emprendedores», las «estructuras feudales», las «redes institucionalizadas», los «emprendedores con nexos estatales» y los «populistas». Estos modelos ilustran cómo las redes criminales se infiltran en las estructuras políticas y económicas de la región, y cómo algunos actores políticos utilizan la lucha contra el crimen como pretexto para consolidar regímenes autoritarios.
Dudley destacó que Nicaragua representa el modelo más extremo de autoritarismo criminal en la región, donde las redes ilícitas han permeado profundamente el Estado, dificultando la restauración de la democracia. Esta infiltración ha transformado las instituciones públicas en herramientas al servicio de actividades ilegales, creando enormes desafíos para el fortalecimiento de las democracias en los países centroamericanos.
La región enfrenta un futuro incierto debido a las profundas interacciones entre las economías ilícitas, la violencia estructural y las debilidades en la construcción del Estado. A pesar de los retos, el seminario ofreció una oportunidad para reflexionar sobre las posibles soluciones y el papel de los movimientos sociales en la transformación de la región.
